El lanzamiento del casco de realidad virtual Oculus Rift CV1, adquirido por Facebook, y la aparición del HTC Vive de primera generación, transformaron radicalmente la industria de la VR. Sin estos cascos, el mundo virtual tal como lo conocemos hoy no existiría. Jugaron un papel crucial en la formación y el avance de la tecnología VR.
El Oculus Rift CV1 y el HTC Vive eran cascos con cable que requerían una computadora de alto rendimiento con una tarjeta gráfica potente. Cada casco venía con un conjunto de sensores que se conectaban a la computadora o a una toma de corriente. Lo más importante es que ofrecían un dispositivo completo que podías usar para experimentar contenido VR genuino.
Gracias a su diseño ligero, con un peso de solo unos cientos de gramos, y su resolución decente, los jugadores se sumergían completamente en la realidad virtual. La introducción de estos cascos reveló una nueva tecnología, lo que llevó a las personas a explorar sus usos potenciales. Esto marcó un punto de inflexión para la industria de la VR, llevando al desarrollo de varias startups en el segmento B2B. Los cascos abrieron nuevas oportunidades para crear mundos virtuales únicos que son imposibles de experimentar en la vida real, convirtiéndose en una propuesta de venta única. De 2018 a 2020, las primeras atracciones de VR comenzaron a aparecer prominentemente en centros comerciales. Estas atracciones se instalaron como quioscos y utilizaban principalmente el casco HTC Vive conectado por cables.
Unos años más tarde, la gente comenzó a considerar la necesidad de desarrollar dispositivos inalámbricos para crear juegos de VR en libertad (free-roam), donde los jugadores pudieran moverse libremente por el área de juego e interactuar con otros participantes. Esto marcó un gran avance en el desarrollo de juegos de VR, llevando al surgimiento de los primeros proyectos de free-roam VR como Zero Latency, ANVIO, The Void y otros.